La tendencia de la economía digital transforma el mercado global
18
Jul

La tendencia de la economía digital transforma el mercado global

Porque no es lo mismo “invertir en tecnología” que “transformarse digitalmente.”

Según el Informe 2017 “Inversiones en el Mundo” de UNCATAD, la economía digital se está convirtiendo en una parte cada vez más importante de la economía global.

La tecnología está cambiando radicalmente la forma en que las empresas producen y comercializan sus bienes y servicios a través de las fronteras. Hoy en día, ya no se limita al sector de la producción, sino que las cadenas de suministro están cada vez más digitalizadas en todos los sectores.

En este escenario cobran importancia las grandes plataformas digitales, la robótica, la impresión 3D y la tecnología móvil, que tienen la capacidad de transformar la economía y el negocio internacional, facilitando las interacciones entre fronteras y creando mercados comunitarios a escala global. 

 

El peso de las empresas multinacionales de tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) en la producción internacional ha aumentado de manera espectacular en los últimos años. En los años 90 el internet apenas comenzaba a expandirse en la sociedad global, en esa época ninguna empresa digital proyectaba siquiera la posibilidad de aparecer en el mapa de las grandes empresas prestigiosas, los primeros escalones eran ocupados por corporaciones dedicadas a la construcción o fabricación. Entre el 2000 y el 2015, el ranking de las 100 empresas más grandes del mundo presenció una transformación rotunda. Hoy en día los primeros puestos de dicho ranking son ocupados por empresas revolucionarias tales cómo Amazon, Facebook, Apple, Alphabet (subsidiaria de Google), entre otras.

 

El informe “Digital globalization: the new era of global flows” de McKinsey Global Institue, señala que antes el comercio internacional se limitaba en gran parte a las economías avanzadas y a grandes empresas multinacionales. Hoy en día pequeñas y medianas empresas, e incluso personas particulares, se están convirtiendo en “micro-multinacionales” gracias a la oportunidad de expansión que les brindan plataformas como eBay, AmazonFacebookPayPal, Rakuten o Alibaba, que les conectan con consumidores y proveedores en todo el mundo. 

En el 2017 los activos de las empresas digitales aumentaron en un 65%, sus ingresos de exportación y su número de empleados creció en un 30%. Las tendencias de las empresas multinacionales digitales, incluidas las plataformas de Internet, los negocios en línea, la economía colaborativa y las sociedades de comercio electrónico y de contenidos digitales presentan crecimientos importantes. 

¿Pero que hacen las grandes multinacionales para enfrentar estos nuevos retos? Walmart, por ejemplo, está invirtiendo fuertemente en el comercio en línea para enfrentar el desafío que representa Amazon, y por su parte Ford y GM están reestructurandose tecnológicamente para mantenerse al día ante productoras innovadoras de coches autónomos cómo Tesla y Google. Una investigación del New York Times señala que General Electric, empresa emblema estadounidense, fabricante de productos como motores a reacción, locomotoras y turbinas de gas, ha invertido en los últimos años grandes capitales para revolucionar su mercado a través de software, sensores y chips. Un esfuerzo para ser un líder en el “Internet industrial”.

Ahora, en su último paso para reinventarse en la era digital, GE está trasladando su sede central de Fairfield, Connecticut, a los alrededores de alta tecnología de Boston, donde tienen universidades cómo Harvart y la Northeastern University, centros de investigación, institutos de tecnología y un gran ambiente co-empresarial.

La relocalización de su sede completa y de más de 800 empleados por parte de GE refleja el esfuerzo de las multinacionales convencionales por buscar estrategia que mantenga con vida sus negocios en esta era digital.

En el 2016, El País publicaba un reportaje donde señala un fenómeno interesante en los últimos años. Grandes empresas (sobre todo de manufactura) que habrían abierto sus plantas en países emergentes para reducir los costes de producción, hoy en día están repatriando y relocalizando sus talleres en Europa y Estados Unidos . El “made in” provocó la expatriación de un sin número de ingenieros y directivos a países como Bangladesh o Camboya, para trabajar y dirigir plantas donde la mano de obra era barata y los derechos laborales prácticamente inexistentes.

Cuando Adidas, el fabricante alemán de zapatos y artículos deportivos, decidió a principios de los noventa trasladar a  Indonesia sus plantas industriales, recibió fuertes críticas de quienes pensaban que la medida amenazaba la estabilidad del empleo. 20 años después, el aumento de los costes de fabricación en estos países comienza a poner en entredicho esas ventajas económicas emergentes y la misma Adidas se prepara para dar vuelta atrás a su estrategia y emprender el regreso de parte de su producción a Europa y Estados Unidos, a centros donde robots e impresoras 3D industriales producirán zapatos personalizados, en menor tiempo y con gastos reducidos. El primer “Adidas Speedfacory” se abrirá en Ansbach, al sur de Alemania y utilizará tecnología automatizada.

Los casos de relocalizaciones más relevantes se están dando en Estados Unidos. La web roshoringinstitute.org menciona más de 300 casos de empresas que están relocalizando sus fabricas, entre las cuales destaca la de Boeing, el fabricante de aviones, que ya apostó por un modelo de diseño totalmente computarizado, pretende ahora relocalizar la fabricación del nuevo Boeing 777x a plantas inteligentes en EEUU. 

Otra revolución innegable es la de algunos países asiáticos como China, Korea, la India o Japón, quienes se dice son “los diseñadores de la tecnología del futuro” hoy en día grandes multinacionales de todo el mundo que antes buscaban instalar sus fabricas en países asiáticos para encontrar costes bajísimos de producción, ahora más bien buscan alianzas estratégicas con empresas tecnológicas de esta región para tener acceso a la tecnológica más evolutiva y avanzada. Pero no todas las empresas han podido beneficiarse de este dinamismo del mercado. Solo los que han sabido adaptarse a los requisitos locales han logrado introducirse en el entorno asiático, que se caracteriza por una competencia extrema.

La época de la revolución tecnológica aún tiene muchas transformaciones pendientes y es imposible predecirlas. Con el tiempo podremos analizar que empresas realmente lograron la transformación digital.